Termina de comenzar, y comienza a terminar

Muchas veces decimos "si tan sólo tuviera una idea", una de esas ideas del millón que nos permitirían conseguir libertad financiera para luego dedicarnos a precisamente generar mas ideas que nos apasionen.

En mi caso, al verme consumido por un trabajo para nada creativo, sentí que estaba perdiendo la capacidad de crear, y me coloque el reto de "hacer brainstorming diario, y escribir cualquier idea". De este reto surgieron cosas aleatorias, algunas prometedoras y otras que al investigar un poco resultaban repetidas.

Me encontré en un dulce proceso de creación, donde algunas ideas recibían más atención mientras fueran jugosas, para luego ser dejadas en el abandono justo cuando apareciera otra nueva idea. El resultado: una carpeta llena de proyectos no terminados, investigaciones a medias, que simplemente no hicieron clic por el suficiente tiempo.

Deambulando en alguna red social para pasar el rato (o el estrés) vi la frase: "Termina de comenzar, y comienza a terminar", y me di cuenta que se había vuelto una especie de vicio, mala costumbre o un ciclo sin fin el simple hecho de crear ideas pero nunca llevarlas a termino.

La procrastinación estaba en su máximo y en lugar perfecto, con un auto-engaño pensando que estaba siendo productivo al seguir creando nuevas ideas, pero la realidad era que solo divagaba entre una cosa y otra.

 
"Keep it simple, stupid",...

Al final todo se redujo a un proceso de auto-evaluación en búsqueda de que es lo que realmente me motiva, que actividad puedo hacer sin realmente sentirme cansado de ello. Solo dos cosas se mantuvieron en la superficie: escribir e investigar.

Investigar me lleva a un proceso creativo super entretenido, donde mientras aprendo cosas nuevas, trato de compartirlas creando contenido educativo para mi canal de YouTube. Así sigo aprendiendo nuevos lenguajes de programación, técnicas para optimizar mi día a día, entre otras cosas.

Escribir en cambio me lleva a un momento Zen, minuto mágico, meditación, como lo quieran llamar, donde simplemente somos mi voz interna y yo debatiendo, en silencio, sin nada más que las teclas como sonido de fondo y las ideas organizándose una a una para tomar parte en un texto.

 
¿Funciona el brainstorming diario?

Sí, y lo recomiendo ampliamente, solo asegúrate de hacer el compromiso de darle vida a un par de esas elucubraciones y no sumergirlas en el olvido.

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